Recuperación de cirugía ginecológica/oncológica

La fisioterapia juega un papel esencial en la recuperación de cirugías, potenciando los resultados de las cirugías y evitando, en la medida de lo posible, los efectos secundarios nocivos que se producen, como edemas o cicatrices muy adheridas, fibrosadas, dolorosas y poco móviles.

Cualquier cicatriz a nivel esfinteriano o muscular en la pelvis puede ser causa de dolor perineal o incluso de incontinencia urinaria, gases o heces, así como en los casos de histerectomías, en los que la vagina se ve acortada y, por tanto, las relaciones sexuales se ven, en ocasiones, dificultadas.

La fisioterapia postoperatoria consiste en realizar un tratamiento que mejora la elasticidad de los tejidos cicatriciales, tanto a nivel interno como externo, y así favorece la movilidad entre los distintos planos de suturas, lo que repercute en una mejor funcionalidad de los tejidos y vísceras implicadas. Asimismo, la fisioterapia postoperatoria elimina rápidamente el edema o inflamación aguda postquirúrgica, lo que contribuye notablemente a la mejor cicatrización de la herida y a la disminución del dolor.

El tratamiento fisioterápico postoperatorio debe iniciarse, como norma general, lo antes posible, siempre en consenso con el cirujano y siempre que la fisioterapeuta considere indicado su inicio. Dicho tratamiento consiste, inicialmente, en drenaje linfático manual (DLM), movilizaciones pasivas o activas asistidas de la zona afectada o adyacentes y ejercicios circulatorios y respiratorios. Progresivamente se introducirán otras técnicas cuya finalidad será el desfibrosamiento de las cicatrices y la tonificación muscular.