Cirugía urológica

Muchas pacientes llegan a la cirugía con un estado muscular abdomino-perineal muy deficitario y dichos déficits no van a ser corregidos por la cirugía, lo que puede comprometer a medio plazo el resultado de la misma. Es importante entender que la cirugía sólo corrige una parte del problema, pero el componente funcional del mismo se rehabilita mediante la fisioterapia.

La fisioterapia es una herramienta fundamental para la preparación de cualquier cirugía pélvica o abdominal, ya que, para optimizar los resultados de la misma, los músculos y tejidos blandos relacionados con la zona a operar deben estar lo más funcionales y competentes posible; con ello, conseguimos que dichas estructuras funcionen correctamente después de la intervención en un plazo de tiempo más corto y de manera más eficaz. Si tenemos en cuenta la cantidad de estructuras musculares y aponeuróticas fundamentales para conseguir el objetivo que persiguen las cirugí­as dirigidas a recuperar la continencia, la caí­da de órganos (prolapsos) o en ocasiones a sustituir la vejiga por una estructura intestinal (neovejigas), parece bastante lógico pensar que también en estos casos es muy importante complementar las cirugí­as con este tipo de fisioterapia, protegiendo así­ las correcciones quirúrgicas realizadas y potenciando sus resultados positivos.

La fisioterapia se encarga, también, de reducir los factores de riesgo desencadenantes de la incontinencia urinaria, recuperando la musculatura y enseñando técnicas de fácil ejecución para que las pacientes utilicen antes y después de la cirugía.